El cuerpo
Años de taller nos enseñaron qué resiste, qué se deforma y qué se puede fabricar de verdad. Sabemos con qué material, a qué costo y en qué plazo, antes de cortar la primera plancha.
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La misma capacidad con la que resolvemos un requerimiento de un cliente la aplicamos, desde hace más de seis años, a un desarrollo de robótica submarina para la acuicultura. Esta página cuenta cómo lo hicimos y qué capacidades quedaron instaladas en la empresa.
Empezamos resolviendo estructuras y mecanismos para otros, y en el camino descubrimos qué es lo que de verdad nos mueve: el problema que todavía no tiene una solución dibujada. Esa curiosidad es la que nos hizo pasar de fabricar lo que otros diseñan a inventar lo nuestro.
Con los años llevamos esa experiencia en estructuras y mecanismos a áreas muy distintas, combinándola con electrónica y diseño. Cuando esas tres cosas se juntan desde el primer boceto —y no una después de la otra— aparece algo que ninguna logra por separado: un equipo que funciona y soluciona problemas complejos en entornos exigentes.
Mecánica + Electrónica + Diseño
Las tres disciplinas conviven en el mismo taller. Por eso podemos iterar en días lo que a un desarrollo repartido entre varios proveedores le toma meses.
Años de taller nos enseñaron qué resiste, qué se deforma y qué se puede fabricar de verdad. Sabemos con qué material, a qué costo y en qué plazo, antes de cortar la primera plancha.
Sensores, control, potencia y comunicación. Es lo que convierte una estructura bien hecha en un equipo que responde, informa y se opera a distancia.
Que se entienda cómo se usa sin manual, que la mantención sea posible en terreno y que las terminaciones estén a la altura. El diseño no es lo último: es parte del cálculo.
Soluciones tecnológicas para la industria marina: robótica y diseño mecánico aplicados a operaciones submarinas.
La diferencia de nuestro desarrollo está en la actuación: no construimos una cámara sumergible, sino robots que intervienen físicamente la red bajo el agua, controlados desde la superficie.
Vehículo operado remotamente de trabajo, diseñado y fabricado por nosotros, sobre el que se montan las herramientas de intervención.
Sistema propio de control y comunicación, con operación semiautomatizada. Es la base tecnológica reutilizable en cualquier robot de la familia.
Robot electromecánico diseñado para ejecutar un proceso específico bajo el agua. Un mismo concepto, distintas herramientas.
Reparación definitiva de redes loberas mediante costura multipunto con mosquetones, ejecutada íntegramente bajo el agua.
Corte submarino con disco rotatorio de alto torque, para intervenir paños dañados de forma controlada.
Corte de cabos de hasta 35 mm, en versión autónoma y en versión controlada desde el ROV.
Estas cifras corresponden a operación real en centros de cultivo, no a ensayos de prototipo. Es la evidencia de que la tecnología alcanzó madurez comercial.
El impacto principal no es solo productivo: cada intervención robotizada es una inmersión que un trabajador no tuvo que hacer. La seguridad laboral es el resultado que más nos importa de este desarrollo.
Un proyecto de I+D vale por el producto que genera, pero también por la capacidad que deja instalada. Estas son las competencias con las que hoy abordamos un nuevo desarrollo.
Trabajamos con empresas, centros de investigación y emprendedores que necesitan convertir una idea en un equipo que funcione en terreno. Podemos participar desde el diseño o desde la fabricación.